Consideraciones de enfermería para la enfermedad vascular periférica

Consideraciones de enfermería para la patología vascular periférica

Si su tolerante está recibiendo terapia farmacológica, supervise los efectos de los medicamentos recetados. Considerar el estado neurovascular de sus piernas e reportar algún deterioro en la circulación.
Coloque la lana de cordero entre los dedos de los pies del tolerante para impedir la necrosis por presión. Si tiene úlceras, proporcione el precaución de la herida según sea primordial. Considerar la úlcera para descubrir signos y indicios de infección. Cubra la úlcera con un apósito estéril seco, antibiótico tópico u otro producto para el precaución de la herida, según se ordene.
Si su tolerante fué sometido a cirugía por patología vascular periférica, revise su pierna para ver si tiene color, temperatura, sensación, movimiento y pulsos a lo largo de el lapso postoperatorio inmediato. Estudio algún pérdida de pulso instantaneamente. Vea el sitio de la incisión para ver si hay enrojecimiento, hinchazón y drenaje.
Gire y vuelva a ubicar al tolerante cada 2 horas. Dígale que no cruce las piernas y que evite la flexión severa de cadera o rodilla. Para hacer más simple la circulación, añada una tabla con los pies a la cama, use una piel de oveja debajo de las piernas o colóquelo en un colchón de aire, presión u otro tipo de colchón particular.
Si el tolerante se ha sometido a una angioplastia percutánea transluminal u otra forma de cateterización quirúrgica, evalúe el sitio para la hemorragia, edema, equimosis y hematoma. Controle sus pulsos periféricos cada 15 a 30 minutos a lo largo de la primera hora, cada hora a lo largo de las siguientes 4 horas, y después una vez cada 4 horas. Evalúe su pierna para descubrir cambios inesperados en el color y la temperatura. Además, vigílelo para descubrir calambres musculares, mal en reposo y cambios en la funcionalidad motora y sensorial. Administre heparina, monitoree su PTT y ajuste la tasa de infusión, según sea primordial.
Algunos Más Hechos
Enseñe a su tolerante cómo fomentar la circulación. Ayúdele a idear un programa de ejercicio progresivo para desarrollar la circulación colateral y hacer mejor el retorno venoso. Dígale que deje de llevar a cabo ejercicio si siente mal. Además, dígale que inspeccione sus pies todos los días para ver si hay cambios de color, moteado, costras, cambios en la textura de la piel, separación de la piel y cambios en el desarrollo del pelo.
Aconseje al tolerante que cambie de posición con continuidad para evadir la acumulación de sangre en los pies. Enséñele a fomentar la perfusión manteniendo las piernas y los pies calientes y evadiendo las sustancias vasoconstrictoras, como la cafeína y la nicotina. Dígale que la utilización de ropa apretada y restrictiva en las piernas puede hacer más difícil el fluído sanguíneo.
Si el médico le ha recetado un anticoagulante, revise su efecto terapéutico, dosis y efectos adversos con su tolerante. Dígale que va a tener que someterse a exámenes de sangre recurrentes que monitorean la eficacia del medicamento.
Si su tolerante va a tener una enfermera de atención domiciliaria, dígale que ella evaluará sus piernas y pies y evaluará algún cambio. Además evaluará las lesiones e incisiones, brindará precaución de la herida y evaluará las superficies susceptibles a infecciones. Ella reforzará el precaución correspondiente de los pies y le enseñará a cuidarse a sí misma. Y ella puede observarlo mientras él se sienta y descansa para que ella logre recomendarle superiores posiciones para sentarse y para subir sus piernas.